Y es que no podemos evitar comparar nuestra vida con una película, donde el protagonista es uno mismo. Quizás será, porque la vida, es nuestra propia película, podemos elegir en algunos casos el reparto, podemos elegir la banda sonora, a veces, el decorado...
Todo lo acompañamos con pensamientos, que se resumen en la voz en off...No hay tomas falsas. No hay ensayos. Ni siquiera, hay público. La película, está hecha por y para nosotros. Una sala de cine entera para nosotros, donde observamos lo que hacemos. A esa sala, se le llama Recuerdo. Y allí es donde lloramos, o reimos.Al salir de la sala, también seguimos con la pelicula, y seguimos llorando, riendo, y pensando.
A algunos les gustan romanticas, a otros de aventuras, de animales, de animación, de risa, de drama, suspense, incluso terror...
Todo parte de un guión improvisado, que no nos han dejado ver.
Nos lanzan al escenario, y allí actuamos.
Hablo de cine, como hablo de teatro...
Y los extras, son demasiados extras.
Llegamos a ver toda la película, pero como en la realidad, cuando llegan los créditos, nos largamos.
A veces, en la película, suceden cosas, sorprendentes.
Y en otras, cosas, predecibles.
No tenemos la opción de actuar o no. Es obligatorio.
Y a quien lo deja de hacer, se le llama...Cobarde.
A cierta edad, nos preocupamos por otras películas, por otras personas...Esas personas, forman parte del reparto, y vienen solas, a veces son buenas, a veces son malas, nos enamoran, nos hacen enfadar, pero son del reparto.
22.7.08
Luces, cámara...acción
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