Llega el verano, y con ello, las noches despiertas. Esas noches que a la luz de la luna se quedan con usted mientras, con las manos en la nuca y boca arriba en la cama, piensa en todo y en nada.
Los cigarrillos, que se traducen en tranquilidad a la par que paciencia, anuncian una larga velada oscura en la que mientras observa los destellos leves de las farolas vacila sobre la vida y fantasea sobre el futuro.
Acompáñenme por este magnífico viaje de reflexiones escapadas de mi mente, y de mi vida, que por lo menos, este verano, tiene pinta de dejarme dar un respiro.
No es fácil pensar, y mucho menos expresarse. Claramente, sobretodo lo primero, es gratis, así que adelante, no sea tímido, piense.
Con un cigarro en las manos, con un whisky o simplemente con un cómodo pijama. Piense. Y piense bien, y si pueda, escríbalo.
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